Un sonido casi inaudible rebota en mi cabeza. ¿Qué será? No para, me vuelve loca. Empieza a agotarme. No puedo más. Sal, dejame. Deja de llamarme. ¿Quién sera? Vete. ¿Quién eres? Olvídame. No me llames más. Me duele, todo da vueltas. Voi a caer. No, dejame ya. Para, callate. ¿Por qué a mí? Basta. Grito, no puedo parar. Me siento, cierro los ojos y le veo. Está en mi cabeza, de espaldas. Mirame. Negro, silencio y oscuridad. Todo acabó.
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